¿Cuáles son los estilos de vida no saludable?

¿Cuáles son los estilos de vida no saludable?

Qué es un estilo de vida saludable

ConclusiónAl examinar los estudios existentes en el ámbito de la salud, se pueden sugerir 9 factores clave para un estilo de vida saludable (Fig. 1). Con respecto a cada factor, se puede establecer una planificación sistemática a nivel micro y macro. Puede proporcionar un estilo de vida social e individualmente saludable.Abrir en otra ventanaFig. 1:Nueve factores clave que forman el estilo de vida saludableAgradecimientosLos autores declaran que no hay conflicto de intereses.Referencias1.

Los beneficios de la actividad física para la salud y el bienestar. Disponible en: www.c3health.org/wwp-content/uploads/2009/09/C3-review-of-physical-activity-and-health-v-1-20110603.pdf. Consultado: 1 oct 2014.

Estilo de vida moderno

Fig. 1Localización de los barrios rurales; el mapa base es proporcionado por ESRI, disponible como parte de la plataforma cartográfica ArcGIS OnlineImagen a tamaño completoLa selección de los barrios rurales de la red de “Terras de Sicó” (red Sicó) se realizó con un enfoque de CBPR. Dadas las posibles diferencias a nivel administrativo, que podrían influir en las prácticas locales, se consideraron los tres niveles relevantes de la estructura administrativa del territorio: pequeñas aldeas, juntas parroquiales y sedes municipales (en adelante, municipio) (Fig. 1). Según el Instituto Nacional de Estadística de Portugal, en 2011, 3879 individuos vivían en los 15 barrios rurales (Tabla 1), un tercio de la población era mayor de 64 años y con una alta tasa de alfabetización limitada (por ejemplo, la proporción de individuos que no saben leer es casi la misma que los individuos con educación superior); que son características comunes en las zonas rurales portuguesas [24].

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Tabla 2 Estilos de vida individuales por tipo de barrioTabla de tamaño completoCaracterización del entorno comunitarioLas reflexiones individuales señalaron siete dimensiones como los principales impulsores para perseguir la salud y el bienestar en los barrios rurales. Entre ellas se encuentran: el desarrollo económico, el entorno construido (y natural), la red social, la atención sanitaria, la demografía, los estilos de vida activos y la movilidad (Fig. 4; Tabla suplementaria S2). Estas reflexiones prevén unas expectativas centradas en las personas y una comprensión más profunda de los valiosos entornos circundantes relacionados con el bienestar, que contribuyen a unas “necesidades” y “beneficios” más amplios e imprevistos de las zonas rurales.

Estilo de vida sedentario

La revista Australian and New Zealand Journal of Public Health ha publicado recientemente un artículo titulado “The health burden of preventable disease in Australia: Una revisión sistemática”, basado en 11 estudios realizados para obtener datos sobre los factores de riesgo relacionados con el estilo de vida.

Los datos se extrajeron en función de la proporción de muertes, los años de vida perdidos, los años vividos con discapacidad y los años de vida ajustados a la discapacidad. Aunque los métodos utilizados para estimar estas áreas variaron significativamente entre los 11 estudios, todos descubrieron que una proporción considerable -un tercio- de la discapacidad y la muerte es atribuible a factores de riesgo relacionados con el estilo de vida que se pueden prevenir.

Los datos revelaron que los factores de riesgo relacionados con el estilo de vida tienen una alta prevalencia en Australia, ya que el 12% de la población consume tabaco a diario, el 15% realiza un consumo de riesgo de alcohol (más de 10 bebidas estándar durante un solo episodio de consumo), el 52% de los adultos no realiza suficiente actividad física y el 95% no consume la cantidad recomendada de frutas y verduras.

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Según los investigadores, los factores de riesgo relacionados con el estilo de vida suponen una carga no sólo para el individuo, ya que contribuyen a la aparición de enfermedades crónicas como la diabetes, las cardiopatías y el cáncer, sino también para el sistema sanitario.

Consecuencias del estilo de vida poco saludable

En el ámbito de la ciencia del cerebro, muchos estudios muestran correlaciones negativas entre el IMC y los volúmenes regionales de materia gris, aunque los patrones regionales suelen variar entre los distintos estudios [7-9]. Recientemente, utilizando una gran cohorte basada en la población de 617 adultos mayores sanos, un mayor IMC se correlacionó significativamente con un menor VMG en múltiples regiones del cerebro, incluyendo la corteza (pre)frontal, temporal, insular y occipital, el tálamo, el putamen, la amígdala y el cerebelo [10]. En consonancia con este hallazgo, un estudio realizado en 144 adultos japoneses sanos descubrió que la VG normalizada de todo el cerebro también está correlacionada negativamente con el IMC [11].

También se ha demostrado que una cantidad y una calidad de sueño inferiores son perjudiciales para el cerebro. En un estudio de casos y controles, los pacientes con insomnio primario crónico sin medicación tenían una VG más pequeña en el córtex orbitofrontal izquierdo y en el precuneus anterior y posterior [12]. En la misma línea, la baja calidad del sueño (el número de despertares nocturnos) se correlacionó negativamente con la VGM en la región insular en la edad adulta tardía [13]. Asimismo, la reducción de la VGM se correlacionó con el aumento de la somnolencia diurna en las personas mayores [14]. Se trata de estudios realizados en personas con insomnio y de edad avanzada. Sin embargo, incluso en estudios sobre adolescentes, la VGM del córtex prefrontal anterior medial se correlacionó de forma inversa tanto con la hora de acostarse como con la de levantarse en fin de semana, y también con el bajo rendimiento escolar [15].

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