¿Qué son las Eneas?

Fundación de Roma

Eneas es el protagonista, o personaje principal, de la Eneida. Es hijo de Anquises, un príncipe troyano, y de Venus, la diosa del amor. Virgilio presenta a Eneas como un héroe troyano; un guerrero que llevará a su pueblo a la seguridad, fundará un nuevo estado troyano y establecerá el orden en su vida y en la de sus compatriotas. Eneas es la encarnación de las virtudes romanas: es el obediente servidor del destino y de los dioses, es un líder ejemplar de su pueblo y es un padre e hijo devoto. Demuestra una pietas adecuada: la devoción a la familia, a la patria y a la misión. El carácter de Eneas posee también cualidades humanas. Se le presenta como un hombre mortal con defectos, un hombre con sentimientos.

A lo largo del Libro VI, Virgilio refuerza que el futuro de Eneas está predestinado a pesar de las dificultades que debe soportar en el camino. Para entrar en el inframundo, Eneas debe presentar una rama de oro de un árbol, lo que puede hacer “fácilmente, si te llama el destino”. Eneas rompe una rama de un árbol sin dificultad. Más adelante, en el Libro X, se describe a Eneas como “el capitán temeroso de Dios” porque su puntería con la lanza es firme. Como Eneas es sumiso a los dioses, vencerá en la batalla y, en última instancia, alcanzará su objetivo: construir una ciudad en la que él y sus compatriotas puedan vivir de forma pacífica y ordenada.

Fecha de nacimiento de Afrodita

El culto a Afrodita continuó durante toda la época romana. Conocida como Venus, llegó a simbolizar el poder imperial de Roma. Al igual que su homóloga griega, Afrodita, Venus estaba íntimamente asociada con el amor y la belleza, aunque había otros elementos distintivos de la diosa romana.

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Los primeros templos de Venus se erigieron en Roma en el año 200 a.C. para solicitar su ayuda en las batallas, y posteriormente algunos líderes se aliaron con la deidad. Julio César y su heredero, Augusto, forjaron lazos especialmente explícitos con Venus, alegando su ascendencia a través de su hijo, el héroe troyano Eneas. La diosa fue representada repetidamente en la arquitectura cívica y en las monedas, y su atractiva figura se convirtió en símbolo del poder romano en todo el imperio.

La estatua de la derecha fue descubierta en el anfiteatro de Capua, en el sur de Italia. Es el mayor ejemplo de un tipo escultórico que deriva de una estatua de culto a Afrodita, hoy perdida, en Corinto. La diosa, que originalmente se mostraba sosteniendo un escudo, representaba la conveniencia del éxito militar y la paz cívica. Combinando el atractivo sexual y el simbolismo marcial, la Venus de Capua evoca el pasado griego, pero también tiene nuevas resonancias en su contexto cívico romano.

Aphrodite español

El poema de Virgilio hace hincapié en el papel político del héroe como fundador de Roma, marcado por la famosa interrupción de sus andanzas cuando espera poder establecerse con la reina de Cartago, Dido; en cambio, debe continuar en Italia y casarse con la hija del rey (un personaje en el que Virgilio no derrocha interés ni sentimiento) para fundar un gran linaje. El autor francés, que escribe “una adaptación idiosincrásica del clásico de Virgilio”,[1] se interesa especialmente por las relaciones amorosas del héroe, tanto con Dido como con la princesa Lavine, que se convierte en el personaje central de la última parte del romance. Lavine y Enéas se enamoran a primera vista, y para ella es importante saber que este amor trasciende su relación meramente lujuriosa con Dido. Además, esto confirma su atracción por las mujeres, ya que en esta versión de la leyenda de Eneas se afirma que es “un amante de los muchachos”, lo que es una de las razones por las que “la reina Amata se opone ruidosamente a la propuesta de matrimonio de su hija Lavinia con Eneas”[2] Para Enéas, este amor verdadero le proporciona la fuerza y el motivo que necesita para ganar la guerra contra el antiguo prometido de Lavine, Turno.

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Pothos mitología griega

Eneas es la romanización del nombre griego original del héroe Αἰνείας (Aineías). Aineías aparece por primera vez en el Himno homérico a Afrodita cuando ésta le da su nombre a partir del adjetivo αὶνóν

“terrible”), por el “terrible dolor” (αὶνóν ἄχος) que le ha causado al nacer un mortal que envejecerá y morirá[a][3] Es una etimología popular para el nombre, aparentemente explotada por Homero en la Ilíada[4] Más tarde, en el período medieval, hubo escritores que sostuvieron que, dado que la Eneida fue escrita por un filósofo, está destinada a ser leída filosóficamente. [Por ello, en el “orden natural”, el significado del nombre de Eneas combina el griego ennos (“habitante”) con demas (“cuerpo”), que se convierte en ennaios o “habitante”, es decir, como un dios que habita un cuerpo mortal[6].

A imitación de la Ilíada, Virgilio toma prestados epítetos de Homero, como: Anchisiades, magnanimum, magnus, heros y bonus. Aunque toma prestados muchos, Virgilio da a Eneas dos epítetos propios en la Eneida: pater y pius. Los epítetos aplicados por Virgilio son un ejemplo de una actitud diferente a la de Homero, pues mientras Odiseo es poikilios (“astuto”), Eneas es descrito como pius (“piadoso”), lo que transmite un fuerte tono moral. El propósito de estos epítetos parece reforzar la noción de la mano divina de Eneas como padre y fundador de la raza romana, y su uso parece circunstancial: cuando Eneas está rezando se refiere a sí mismo como pius, y el autor sólo se refiere a él como tal cuando el personaje está actuando en nombre de los dioses para cumplir su misión divina. Asimismo, Eneas es llamado pater cuando actúa en interés de sus hombres[7].

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